España debe reforzar la salud en sus compromisos climáticos hacia 2035
La Global Climate and Health Alliance publicó en febrero de 2025 el informe "Healthy NDCs 3.0: Embedding Health in National Climate Plans for 2035", en el que advierte que los Planes Nacionales de Contribución Determinada (NDCs) presentados por varios países siguen sin integrar de forma suficiente la dimensión de la salud en sus estrategias climáticas.
El estudio, que analiza los compromisos de países como Brasil, Estados Unidos, Reino Unido, Nueva Zelanda, Suiza, Emiratos Árabes Unidos y Uruguay, concluye que la mayoría de los planes carecen de metas sanitarias claras, indicadores de seguimiento y medidas específicas para proteger a las poblaciones más vulnerables frente a los impactos del cambio climático.
La salud es uno de los ámbitos más amenazados por la crisis climática. Olas de calor más intensas, mayor contaminación del aire, propagación de enfermedades transmitidas por vectores, inseguridad alimentaria o la presión sobre los sistemas sanitarios son solo algunos de los riesgos que ya están afectando a millones de personas en todo el mundo. Por ello, los NDCs deberían garantizar no solo la reducción de emisiones, sino también la adaptación de los sistemas de salud y la protección activa de la ciudadanía.
Puntos clave del informe aplicables a España:
- Definir objetivos sanitarios medibles en los compromisos climáticos, como reducir la mortalidad asociada a olas de calor o mejorar los indicadores de calidad del aire.
- Reforzar la cooperación intersectorial, con un papel activo del Ministerio de Sanidad junto a transporte, urbanismo y energía.
- Proteger a los colectivos más vulnerables, en especial personas mayores, niños, pacientes crónicos y comunidades con menos recursos.
- Invertir en sistemas de salud resilientes, con hospitales y centros de atención primaria preparados para fenómenos extremos.
- Movilizar financiación climática nacional e internacional para proyectos que vinculen acción climática y salud pública.
Este mes de septiembre, la Unión Europa tiene que actualizar y presentar su nuevo NDC de cara a 2035 para el conjunto de los 27 países. Para España, este informe es tanto una llamada de atención como una oportunidad. Incluir la salud en el centro de la acción climática significa fortalecer la resiliencia del país y garantizar beneficios inmediatos y duraderos para la población.
En definitiva, España tiene la ocasión de liderar en Europa la integración de la salud en los compromisos climáticos hacia 2035. Incorporar esta dimensión no es solo una cuestión de justicia social, sino también de eficacia: una acción climática que protege la salud es más ambiciosa, más sostenible y con beneficios directos para toda la ciudadanía.

