San Juan de Dios de Gipuzkoa, en su sede de Arrasate-Mondragón —una instalación de estructura pabellonaria rodeada de jardines y zonas verdes— desarrolló una iniciativa pionera para garantizar un suministro autónomo, seguro y sostenible de agua potable en todas las áreas del hospital, reduciendo la dependencia de la red pública y minimizando la huella ambiental del consumo hídrico.
La propuesta se basa en la captación de un manantial natural propio que abastece más del 99,9 % del consumo de agua del centro, incluyendo servicios asistenciales, hostelería, lavandería, limpieza, mantenimiento y zonas exteriores. Esto permite un uso eficiente del recurso y refuerza la resiliencia hídrica ante sequías o interrupciones del suministro público.
El proyecto se aplica de forma transversal mediante infraestructuras de captación, almacenamiento, distribución y control sanitario. Refuerza una cultura organizativa comprometida con la sostenibilidad, alineándose con los marcos de actuación de la OMS y la Agencia Europea del Medio Ambiente.
Más de 400 personas al día —pacientes, profesionales, voluntariado y usuarios externos— se benefician de agua de calidad, segura y sostenible, fortaleciendo la autosuficiencia hídrica como eje estratégico institucional. La iniciativa responde a los ODS 3 (Salud), 6 (Agua), 12 (Consumo responsable) y 13 (Acción climática), integrando salud pública, innovación ambiental y responsabilidad institucional.
El modelo puede ser replicado en centros ubicados en entornos con acceso a recursos hídricos naturales (manantiales, pozos, fuentes), previa evaluación hidrogeológica y control de calidad.
Su bajo coste operativo, la sencillez tecnológica, el ahorro económico y su alineación con políticas ESG facilitan la adopción por otros hospitales, especialmente aquellos con estructuras horizontales o campus ajardinados.
El caso de San Juan de Dios de Gipuzkoa demuestra que es viable abastecer integralmente un centro sanitario mediante un recurso propio, sin comprometer la calidad del servicio. Esto convierte al proyecto en un ejemplo de innovación adaptativa aplicable en el sector salud europeo, capaz de fortalecer la resiliencia hídrica, reducir emisiones y posicionar a la organización como referente en acción climática.
Estos datos evidencian el impacto económico, social y ambiental del proyecto, así como su viabilidad técnica y sostenibilidad en el tiempo.
El proyecto impacta directamente en pacientes hospitalizados y residenciales, profesionales sanitarios y no sanitarios, personal técnico, voluntariado y personas usuarias externas. El suministro cubre servicios críticos como cocina, lavandería, higiene y riego, garantizando condiciones óptimas de salubridad, seguridad y confort.
Gracias al manantial, todos los servicios del hospital operan con un suministro seguro, continuo y sostenible, reforzando el rol del centro como entorno saludable y ambientalmente responsable. La transversalidad del proyecto favorece una mejora en la calidad asistencial y la resiliencia frente a eventos climáticos o interrupciones externas.
El acceso a agua segura, estable y suficiente es un pilar básico de la salud pública. Esta iniciativa garantiza las condiciones higiénico-sanitarias necesarias para una atención sanitaria de calidad: higiene personal, limpieza de instalaciones, alimentación saludable y control ambiental.
El uso de agua del manantial para el riego de jardines y zonas verdes también contribuye a un entorno saludable, mejorando el bienestar de pacientes y profesionales. A su vez, la sostenibilidad del recurso refuerza la equidad hídrica, el derecho a la salud y la adaptación del sistema sanitario al cambio climático.
Esta acción institucional demuestra cómo las medidas ambientales pueden integrarse de forma efectiva en la estrategia de salud, contribuyendo tanto al cuidado de las personas como del planeta.