La iniciativa tiene como objetivo transformar de forma integral e innovadora el uso de inhaladores en el sistema sanitario, reduciendo de manera relevante sus emisiones de gases de efecto invernadero y mejorando la concienciación ambiental de profesionales y pacientes. La iniciativa es de especial relevancia ya que el calentamiento global es un factor que se relaciona con peores resultados de salud en los pacientes con patologías respiratorias.
El proyecto actúa sobre tres ejes interrelacionados:
- Marco de prescripción sostenible. Se ha desarrollado la primera base de datos nacional sobre el impacto ambiental de inhaladores, que cubre más del 97 % de los productos comercializados e incluye huella de carbono total y otras variables ambientales. Además, se diseñó de forma multidisciplinar un algoritmo de soporte a la prescripción que integra criterios ambientales, clínicos y las preferencias del paciente. Finalmente, se modelaron escenarios de sustitución de pMDI por alternativas de menor huella (10 % y 50 %), estimando ahorros de hasta 200.000 tCO₂/año en el escenario del 50 % sin comprometer la eficacia terapéutica.
- Educación a pacientes. Se implementó un proyecto multicéntrico en 40 hospitales con más de 500 pacientes para evaluar conocimientos y hábitos de eliminación en el punto SIGRE. Tras una intervención educativa liderada por farmacéuticos y la entrega de infografías, a los tres meses se observaron mejoras significativas en conocimientos, actitudes y en la práctica de devolución correcta de inhaladores, duplicando la proporción de pacientes que gestionan adecuadamente este residuo. La infografía está disponible para su uso en cuatro idiomas.
- Gestión intrahospitalaria de residuos. En el hospital piloto (700 camas) se identificó el consumo por servicios, se cuantificó la huella de carbono asociada (341 tCO₂/año) y se diseñó un circuito específico de recogida con contenedores gestionados desde Farmacia y empresas autorizadas, evitando la eliminación inadecuada y minimizando la liberación de propelentes residuales.
El proyecto se ha difundido en congresos nacionales e internacionales, ha dado lugar a publicaciones científicas y ha sido tenido en cuenta en documentos oficiales del Ministerio de Sanidad. Es un modelo práctico, basado en evidencia y escalable, que proporciona herramientas para integrar la sostenibilidad en la práctica clínica y avanzar hacia los objetivos de reducción de emisiones.
La iniciativa es altamente replicable en otros hospitales y servicios de salud.
- Base de datos y algoritmo: son de acceso público para los farmacéuticos hospitalarios a través de la web de la SEFH y otras plataformas (redes, etc.). Pueden integrarse en sistemas de prescripción electrónica de cualquier centro sin alterar la calidad asistencial.
- Material educativo: las infografías están disponibles en formato abierto y en cuatro idiomas, listas para su distribución digital o impresión local, lo que permite su uso inmediato en farmacias comunitarias, consultas y hospitales.
- Circuito de gestión de residuos: el modelo de contenedores y recogida es sencillo, requiere una mínima inversión y puede adaptarse a hospitales de diferente tamaño con ligeros ajustes en logística. Genera reducciones directas de emisiones (341 tCO₂/año en el hospital piloto).
- Modelo de formación: las presentaciones, artículos y resultados se han compartido en jornadas y artículos, lo que facilita la adopción del proyecto por parte de otros equipos.
El proyecto está alineado con la Estrategia Nacional de Descarbonización Sanitaria y con iniciativas internacionales, lo que facilita su adopción en planes de sostenibilidad regionales o locales. La evidencia científica y los premios obtenidos avalan su robustez y potencial para generar beneficios ambientales y de salud en otros entornos sanitarios.
La iniciativa tiene indicadores asociados, algunos estimados y otros calculables:
- Reducción de emisiones: hasta 200.000 tCO₂/año a nivel nacional con un 50 % de transición a alternativas de menor huella de carbono. Una estimación más conservadora del 10% de cambio se traduciría en un ahorro de 40.000 tCO₂/año/año. tCO₂/año.
- Impacto individual: ahorro de hasta 664 kg de CO₂ por paciente/año en el cambio de terapias triples de pMDI a polvo seco. Se estimaron otras opciones individuales de cambio.
- Alcance: participación de 40 hospitales y más de 500 pacientes en la fase inicial de educación a pacientes.
- Resultado de la intervención: incremento superior al 100 % en la disposición correcta de inhaladores en SIGRE, así como otras variables ambientales.
- Prevención de emisiones en hospitales: 341 tCO₂/año evitadas en el hospital piloto gracias a la recogida de inhaladores no utilizados.
- Difusión científica: publicación en revista internacional (European Journal of Hospital Pharmacy), presentación en congresos europeos y nacionales.
- Impacto institucional: inclusión de la base de datos en formato resumen en el documento oficial del Ministerio de Sanidad sobre prescripción sostenible de inhaladores.
La iniciativa está dirigida a distintos grupos de interés, generando beneficios directos e indirectos:
- Pacientes respiratorios: especialmente personas con asma grave o EPOC que utilizan inhaladores de forma crónica. Obtienen tratamientos igualmente eficaces pero con menor impacto ambiental, reciben educación sobre la correcta eliminación de los dispositivos y se empoderan en su papel de cuidadores del medio ambiente.
- Profesionales sanitarios: médicos prescriptores, farmacéuticos hospitalarios y comunitarios, enfermería y técnicos de gestión de residuos, que disponen de una base de datos y un algoritmo de apoyo a la prescripción, facilitando la incorporación de criterios de sostenibilidad en la práctica clínica y promoviendo la economía circular dentro de los centros.
- Gestores hospitalarios y responsables de sostenibilidad: que reciben datos objetivos de consumo y huella de carbono, lo que les permite diseñar planes de reducción de emisiones, cumplir con compromisos de descarbonización 2030/2050 y mejorar indicadores ambientales de la organización.
- Sociedad en general: al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la liberación de propelentes, mejora la calidad del aire y se contribuye a la mitigación del cambio climático, protegiendo la salud de la población actual y futura.
Este enfoque integral garantiza un impacto positivo tanto en la salud pública como en la sostenibilidad del sistema sanitario.
Los inhaladores presurizados (pMDI) son una de las principales fuentes de emisiones del ámbito farmacéutico, debido al uso de hidrofluoroalcanos, con un potencial de calentamiento muy superior al CO₂. En España, su uso supone 400.000 toneladas de CO₂ eq. anuales. Estas emisiones afectan a la salud respiratoria, al empeorar la calidad del aire y aumentar exacerbaciones en asma y EPOC, y también a la salud global, al contribuir al cambio climático. Este se asocia a mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, trastornos de salud mental, mortalidad en olas de calor, propagación de infecciones, malnutrición por sequías y hambrunas, y lesiones vinculadas a fenómenos meteorológicos extremos.
El impacto sanitario no se limita a los gases propelentes. El ciclo de vida de todos los inhaladores implica el uso de plásticos, metales y papel, con consumo de recursos, generación de residuos y emisiones adicionales. Estos procesos contribuyen a la contaminación de aire, agua y suelos, relacionada con cánceres, alteraciones del desarrollo, enfermedades neurológicas y otras patologías derivadas de la degradación ambiental.
La iniciativa GREEN BREATH afronta este reto sustituyendo inhaladores de alta huella por alternativas más sostenibles, implantando circuitos de eliminación segura y educando a pacientes y profesionales. De este modo, reduce emisiones y residuos y refuerza la protección de la salud a nivel individual, comunitario y poblacional.