Tradicionalmente, los inhaladores respiratorios han sido prescritos atendiendo al perfil de sus principios activos, la combinación de estos, y el uso correcto estimado de la técnica inhalatoria y la adherencia del paciente. La actual sensibilización con la huella de carbono y el impacto medioambiental nos hace replantearnos este parámetro como otro más a considerar al comenzar una prescripción. Del reciente informe de prescripción sostenible de inhaladores del Ministerio de Sanidad del 17 Febrero 2025 se desprende una marcada diferencia en la huella de carbono entre las distintas tecnologías de administración, siendo significativamente menos el impacto en la huella de carbono la producida por los los inhaladores de polvo seco y de niebla fina respecto a la producida por los inhaladores tradicionales de cartucho presurizado.
En este entorno de cambio, nuestro proyecto se basa en la hipótesis de que hay margen para la optimización del uso de los inhaladores respiratorios atendiendo a su potencial impacto medioambiental, sin por ello desatender su correcta prescripción clínica. El primer paso es identificar la realidad de uso de inhaladores en nuestro centro, reflexionar sobre la huella de carbono y difundir la opción de una prescripción sostenible y ecológica.
En nuestro centro de salud hemos ideado un proyecto de investigación en el que mediremos el impacto ambiental de las prescripciones de inhaladores en términos de huella de carbono a lo largo de un año. Posteriormente se realizarán sesiones de formación orientadas a concienciar, sensibilizar y educar a nuestro medio a través del análisis y la presentación de nuestros datos reales de prescripción y su potencial impacto medioambiental y diseñaremos acciones específicas para implementar medidas de reducción del impacto medioambiental dentro de una práctica clínica acorde con las guías clínicas vigentes. También realizaremos acciones de sensibilización y formación para pacientes de cara a minimizar el impacto medioambiental del uso de inhaladores respiratorios: entender cuál es el inhalador idóneo para cada paciente, fomentar una correcta técnica de inhalación, sensibilizar con reciclaje en punto sigre, etc
Esta iniciativa es fácil y altamente replicable. El primer paso es identificar las dispensaciones reales para entender el punto de partida. Posteriormente se debe realizar una medición de la huella de carbono usando las tablas del Ministerio de Sanidad. Después se realizarán sesiones formativas a los propios sanitarios y a los pacientes, lo que se encuadra en las funciones formación continuada y de educación para la salud de los centros de salud.
Se estimará la huella de carbono de los inhaladores dispensados en unidades de kgCO2 equivalentes.
Tras las formaciones a sanitarios y pacientes se medirá la reducción de estas emisiones.
La iniciativa se dirige inicialmente a los profesionales sanitarios y a los pacientes.
A los profesionales sanitarios se les informará y destacará sus prescripciones reales y su impacto medioambiental. Se les formará en alternativas terapéuticas igualmente eficaces y con menor huella de carbono.
A los pacientes que precisan fármacos inhalados se les recordará la técnica de inhalación y se revisará la medicación de mantenimiento para optimizar su tratamiento. También recibirán educación sobre la correcta eliminación de los dispositivos.
La sociedad en general se beneficiará de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Optimizaremos el tratamiento de los pacientes que utilizan fármacos inhalados, mejorando el control de su enfermedad y la necesidad de medicación de rescate. Así mismo, valoraremos la sustitución de fármacos inhalados con tecnologías de administración menos contaminantes pero de igual eficacia terapéutica.
La reducción de emisiones de efecto invernadero contribuirá a la lucha contra el cambio climático.