Los gases anestésicos que cumplen una función clínica esencial tienen, sin embargo, un alto poder de calentamiento atmosférico por la que la emisión de los mismos a la atmosfera supone una importante contribución al cambio climático y por lo tanto una gran impacto sobre la salud global.
Conscientes de esta circunstancia, nuestra organización decidió desarrollar un Programa de Emisiones Zero, un proyecto innovador que busca evitar las emisiones asociadas el uso de anestésicos en el quirófano tratando de minimizar la huella de carbono de la organización sumándonos a los objetivos del Pacto Verde de la Unión Europea para 2030. La iniciativa combina tecnología, concienciación y buenas prácticas clínicas para lograr un equilibrio entre seguridad, atención de calidad y sostenibilidad ambiental.
En el año 2020, las emisiones asociadas a los de gases anestésicos exhalados que ascendían a 4.065 TnCO2e constituían el 36,5% del total de emisiones de gases efecto invernadero de nuestra organización.
Partiendo de esos datos, se inicia un proyecto que se ha desarrollado en las etapas:
Este proyecto representa la primera iniciativa puesta en marcha en nuestra institución que combina innovación clínica y responsabilidad ambiental, buscando no solo mantener la calidad asistencial, sino también reducir de manera tangible nuestra huella ecológica en el entorno hospitalario.
Este proyecto es totalmente extensible a cualquier centro hospitalario que utilice anestesia inhalatoria.
El sistema implementado, basado en la adaptación de los equipos de anestesia al modo pasivo y la instalación de filtros de carbón activo para la adsorción del 99 % de los gases anestésicos exhalados, no requiere modificaciones estructurales significativas y puede integrarse en la operativa habitual de quirófano.
Además, se ha documentado la logística completa de recogida, pesaje y recuperación del anestésico retenido, lo que facilita la transferencia del modelo a otros centros del Servicio Vasco de Salud y del Sistema Nacional de Salud.
Su compatibilidad con la futura normativa europea (Reglamento UE 2024/573 sobre gases fluorados) refuerza su viabilidad como estándar de referencia para hospitales públicos y privados.
Este proyecto involucra directamente a los servicios de Anestesiología y Reanimación, Quirófanos, Ingeniería Biomédica, Mantenimiento y Medioambiente, así como al personal de Enfermería y de gestión logística.
Su impacto positivo alcanza a:
La iniciativa beneficia directamente a pacientes y profesionales, ofreciendo entornos más limpios y seguros.
Por una parte, la captación de gases anestésicos evita la liberación e compuestos fluorados al aire interior del quirófano, mejorando la calidad del ambiente laboral y disminuyendo los riesgos ocupacionales del personal sanitario.
Desde una perspectiva poblacional, la reducción de emisiones contribuye a frenar el cambio climático, considerado la principal amenaza para la salud del siglo XXI.
Este proyecto, además, refuerza el vínculo ético entre la práctica médica y la sostenibilidad ambiental: proteger la salud del planeta es proteger la salud de las personas.