Los objetivos y el alcance de la iniciativa de ventilación inteligente mediante sondas de CO₂ en el Hospital Universitario de Salamanca se centran en la optimización energética, la mejora ambiental y la calidad del aire interior.
La iniciativa tiene como objetivo principal reducir el consumo energético del sistema de climatización en las zonas no críticas del hospital, ajustando la ventilación en función de la ocupación y los niveles reales de CO₂ medidos en tiempo real. Con ello se busca mantener concentraciones seguras para la salud, disminuir el uso de energía eléctrica en ventilación y reducir tanto la carga calórica como frigorífica requerida para climatizar los espacios. Adicionalmente, se pretende verificar y garantizar la calidad del aire interior, contribuyendo a la sostenibilidad y a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
En 2024 se elaboró un estudio energético para cuantificar los posibles ahorros, determinar la rentabilidad de la inversión e identificar oportunidades de mejora. Posteriormente, se instaló un sistema piloto en el climatizador de aire primario CL‑PRIM1‑E, que abastece zonas comunes y despachos, incorporando sondas de CO₂ y contadores de energía eléctrica y térmica para medir consumos reales y contrastar los resultados.
Los ensayos demostraron una reducción significativa del consumo eléctrico y térmico, una mayor durabilidad de los filtros de aire, menor ruido y desgaste de los equipos, así como un mantenimiento más sencillo. Al comprobar el éxito del sistema, se propuso su extensión al resto de climatizadores de zonas no críticas.
El proyecto se implementa en el Hospital Universitario de Salamanca, específicamente en las áreas no críticas del centro (zonas comunes, despachos y parte de hospitalización). Su alcance comprende la integración progresiva de las sondas de CO₂ en todos los climatizadores del hospital, lo que permitirá alcanzar un ahorro anual estimado de más de 2.000 MWh y una reducción de las emisiones de aproximadamente 500 toneladas de CO₂ al año. La actuación se enmarca dentro de las medidas estratégicas de eficiencia energética y sostenibilidad ambiental del complejo hospitalario.
La propuesta de control de ventilación inteligente mediante sondas de CO₂ es fácilmente replicable en otros centros sanitarios que dispongan de sistemas de climatización y equipamiento de regulación similar, ya que sólo requiere la incorporación de sondas de CO₂ para adaptar la ventilación automáticamente según la calidad del aire interior y la ocupación.
Los resultados obtenidos en el Hospital Universitario de Salamanca demuestran ahorros energéticos superiores a lo previsto, una amortización de la inversión en menos de un año y una mejora significativa en la calidad ambiental y la sostenibilidad, evidenciando que la solución puede implementarse progresivamente en climatizadores de zonas no críticas de cualquier centro hospitalario que disponga de infraestructura compatible.
Esta solución es especialmente relevante para hospitales y centros de salud con grandes volúmenes de espacios compartidos, donde la adaptación dinámica del caudal de ventilación puede reducir costes de energía, mejorar la vida útil de los equipos y contribuir a la reducción de la huella de carbono. La facilidad de implantación y los beneficios comprobados favorecen su extensión a nivel regional, nacional e internacional.
El estudio y la prueba piloto en el Hospital Universitario de Salamanca han mostrado un ahorro estimado en el consumo de energía eléctrica de aproximadamente 813.335 kWh anuales y en el uso de gas natural de unos 196.226 kWh. Esto se traduce en un ahorro económico anual de aproximadamente 129.565 euros, considerando un precio medio de la energía eléctrica de 0,14 €/kWh y del gas natural de 0,08 €/kWh. La inversión prevista para la implementación completa tiene un período de amortización estimado de solo 10 meses debido a estos importantes ahorros.
Se prevé que la reducción de emisiones de CO₂ alcance unas 500 toneladas anuales, contribuyendo a mitigar el impacto ambiental del centro sanitario. La experiencia demuestra que la monitorización en tiempo real y la gestión eficiente de la ventilación reducen directamente las emisiones en proporción a los ahorros energéticos logrados.
Se consideran también mejoras en la durabilidad de los filtros de aire, menor desgaste mecánico y eléctrico en los ventiladores, menor ruido y menor estrés para los equipos, además de beneficios en la calidad del aire interior, que permanece en niveles óptimos gracias al control basado en sondas de CO₂.
La iniciativa de ventilación inteligente impacta principalmente en los servicios de climatización y mantenimiento del Hospital Universitario de Salamanca, aunque afecta también a varios grupos de interés y servicios sanitarios.
Los servicios afectados son las zonas no críticas del hospital, como áreas comunes, despachos, partes de hospitalización y espacios administrativos. Estos espacios se benefician de una ventilación adaptada a la ocupación real, mejorando la calidad del aire interior, reduciendo ruidos y minimizando interferencias en la actividad diaria.
El público destinatario incluye pacientes y visitantes, quienes disfrutan de un ambiente interior más confortable y seguro; profesionales sanitarios y administrativos, que mejoran sus condiciones laborales gracias a un ambiente con niveles óptimos de CO₂ y menor ruido; gestores hospitalarios, que obtienen ahorro energético y económico para el hospital; y personal de mantenimiento, que ve reducido el desgaste mecánico, facilitando su labor y prolongando la vida útil de los sistemas de climatización.
En conjunto, la iniciativa favorece a toda la comunidad hospitalaria, promoviendo un entorno más saludable, eficiente y sostenible.
La iniciativa contribuye a la mejora de la salud de pacientes, profesionales y ciudadanía en general al garantizar niveles óptimos de calidad del aire interior en las zonas no críticas del hospital, mediante el control automático de la ventilación basado en la medición en tiempo real de CO₂.
El mantenimiento de concentraciones seguras de CO₂ elimina riesgos asociados a la mala ventilación, como la acumulación de contaminantes y la proliferación de patógenos, mejorando el bienestar respiratorio y reduciendo la posibilidad de efectos adversos derivados de ambientes interiores contaminados. Esto es especialmente relevante en entornos sanitarios donde la calidad del aire es fundamental para la prevención de infecciones y para la comodidad de pacientes y trabajadores.
Además, el control eficiente de la ventilación optimiza la renovación de aire según la ocupación real, evitando ventilaciones excesivas que podrían producir incomodidad térmica o ruidos, mejorando así el confort y reduciendo el estrés de los profesionales sanitarios y el personal administrativo. La tecnología contribuye también a la sostenibilidad ambiental al reducir emisiones de CO₂ y el consumo energético del hospital, aspectos que promueven un entorno más saludable para toda la comunidad.