El proyecto Salud y Medio Ambiente representa un cambio de paradigma para el sistema sanitario catalán, transitando desde una planificación basada en recursos hacia un modelo centrado en la salud de la población y su entorno. Su objetivo principal es doble: descarbonizar el sistema sanitario catalán para minimizar su huella ecológica y proteger la salud de la ciudadanía frente a la emergencia climática.
Para materializar esta visión, el proyecto se articula a través de 8 grupos de trabajo específicos y 1 transversal que abordan de forma integral los focos de impacto:
Más que un conjunto de objetivos, esta iniciativa es un movimiento transformador impulsado por más de setenta profesionales de varios perfiles y con la participación de las distintas administraciones implicadas. Bajo la coordinación de la DG de Planificació en Salut, estos expertos comparten la misión de rediseñar las prácticas y paradigmas operativos del sistema sanitario para alinearlos con los principios de sostenibilidad.
El alcance del proyecto es universal para toda la red pública y concertada. Su hoja de ruta comienza con una acción fundamental: lograr que el 100% de los hospitales y centros de atención primaria calculen su huella de carbono a partir de 2025 con la misma calculadora, ScopeCO2.
El diseño estratégico de esta iniciativa la hace totalmente replicable en otros servicios de salud. Su principal fortaleza es que combina un marco estratégico centralizado con una ejecución modular y descentralizada.
Por una parte, el proyecto parte de una visión y un impulso públicos y transversales, con la participación de profesionales de varios departamentos de la Administración bajo la coordinación de la autoridad sanitaria, lo que garantiza la coherencia, el alineamiento con las políticas públicas y la capacidad de fijar objetivos a corto y largo plazo. Este rol de liderazgo público es un modelo de gobernanza transferible.
Por su parte, la implementación se realiza a través de grupos de trabajo temáticos especializados. Esta modularidad permite a otras organizaciones empezar por las áreas de mayor impacto o más viables en su contexto, adaptando el ritmo y el alcance del despliegue. Cada grupo de trabajo debe plantear 10-15 acciones priorizadas a realizar en 2-5 años y funciona como un "manual de acción" que puede ser adaptado.
Además, el proyecto se fundamenta en marcos como One Health, la Declaración de Glasgow y otras metodologías como el cálculo de la huella de carbono, lo que facilita su adopción, comparabilidad e intercambio de buenas prácticas entre diferentes sistemas sanitarios. El catálogo de acciones e indicadores generado por cada grupo sirve como hoja de ruta práctica para cualquier organización que inicie un camino similar.
Selección de los indicadores clave de cada grupo de trabajo:
• Práctica Clínica: Reducción de emisiones de gases anestésicos (kg CO₂-eq) y aumento del % de prescripción de inhaladores de polvo seco sobre pMDI.
• Infraestructuras: Disminución del consumo energético (kWh/m²) y de agua (m³/estancia), e incremento del % de autoconsumo con fuentes renovables.
• Economía Circular: Aumento del % de residuos sanitarios valorizados, toneladas de material (muletas, sillas de ruedas) reutilizado y reducción del consumo de productos desechables (guantes, etc.).
• Alimentación: Reducción de kg de desperdicio alimentario y % de excedentes dados a entidades sociales.
• Movilidad: Incremento del % de la flota de vehículos de cero emisiones y número de puntos de recarga y aparcamientos seguros para bicicletas. Disminución de traslados gracias a la teleasistencia.
• Compra y Gobernanza: % de contratos públicos con cláusulas ambientales y número de profesionales formados en prácticas sostenibles.
• Salud-Naturaleza: Número de centros con programas de "prescripción de naturaleza" activos y de tándems salud-naturaleza operativos.
Estos son una selección representativa de un cuadro de mando más amplio diseñado específicamente para el proyecto, con cerca de 60 métricas para un seguimiento exhaustivo.
Esta iniciativa tiene un carácter universal y se dirige a la totalidad del ecosistema sanitario, desde los profesionales a la ciudadanía pasando por los proveedores de servicios sanitarios, con el objetivo de transformar la cultura y la práctica de todos los agentes implicados.
En primer lugar, interpela directamente a los profesionales sanitarios, tanto clínicos como de gestión. Afecta a la práctica del personal asistencial, pero también a los servicios generales (mantenimiento, cocina...), a los gestores de infraestructuras y a los departamentos de compras, que son clave para implementar la compra verde y la economía circular.
El público final son los pacientes y la ciudadanía en general. Se benefician de entornos sanitarios más saludables, de la reducción de riesgos para la salud derivados de la contaminación y de un modelo asistencial que reduce desplazamientos innecesarios gracias a la teleasistencia.
A nivel organizativo, la iniciativa impacta al Bloque Quirúrgico y las Unidades de Farmacia, donde se concentran altas emisiones y consumo de materiales. Asimismo, transforma los servicios de restauración hospitalaria y potencia la red de AP como prescriptora de activos de salud.
Por último, el proyecto también se dirige indirectamente a los proveedores y la industria farmacéutica y de tecnología sanitaria, a los que se incentiva a innovar y ofrecer productos más sostenibles a través de la contratación pública verde.
Esta iniciativa establece un vínculo directo con la mejora de la salud de la población, actuando sobre tres ejes fundamentales.
En primer lugar, mitiga las causas de la enfermedad. La descarbonización del sistema sanitario reduce la emisión de contaminantes atmosféricos (NO₂, partículas finas) que provocan asma, enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón. Se considera que la contaminación ambiental causa una pérdida de años de vida similar a la del tabaco, por lo que cada tonelada de CO₂ evitada por los centros sanitarios es una contribución directa a la prevención primaria en su comunidad.
Paralelamente, el proyecto fortalece la adaptación a impactos inevitables como las olas de calor, mejorando la resiliencia de la población y protegiendo activamente a las personas más vulnerables.
Por último, la iniciativa impulsa la promoción de entornos saludables, convirtiendo el sistema sanitario en prescriptor de un modelo de vida sano. A través del binomio Salud-Naturaleza, se aprovecha el potencial terapéutico de los espacios verdes y se promueven hábitos alimenticios sostenibles.
En definitiva, el proyecto transforma el rol del sistema para que sea un agente activo de salud ambiental y planetaria, creando un círculo virtuoso en el que un entorno más sano genera una ciudadanía más sana, trabajando de forma transversal con los diferentes Departamentos de la Generalitat.