El Área Sanitaria A Coruña y Cee impulsa este innovador proyecto con el objetivo de integrar la sostenibilidad ambiental en la atención al paciente crítico reduciendo el impacto ambiental de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). El proyecto propone un modelo de evaluación de impacto ambiental centrado en tres ámbitos estratégicos: instalaciones e infraestructuras, rediseño de procesos asistenciales y gestión de materiales y residuos.
En 2024 se constituyó un Grupo de Trabajo interdisciplinar compuesto por profesionales de UCI, expertos en sostenibilidad, personal de gestión, ingeniería y comunicación.Tras una auditoría inicial, se identificaron los principales focos de impacto: consumo energético, calefacción, transporte, uso de agua, residuos, consumo de fármacos y materiales desechables, así como los procesos clínicos que los originan.
Las acciones desarrolladas se han orientado a reducir la huella ambiental mediante intervenciones en áreas de alto impacto y la implementación de estrategias de mitigación. Entre las medidas destacan:
Reducción de pruebas innecesarias, como la disminución de analíticas en infecciones urinarias o la priorización de ecografía frente a radiografía en patología pulmonar aguda.
Optimización de procedimientos, como la canalización ecoguiada de catéteres, reduciendo complicaciones y traslados.
Gestión eficiente del equipamiento, colocando respiradores en modo "stand-by" para reducir el consumo de gases medicinales.
Transformación digital, mediante la UCI Virtual, que integra sistemas de información, minimiza el uso de papel y favorece rondas clínicas telemáticas.
Uso racional de fármacos, evitando combinaciones innecesarias y priorizando alternativas de menor impacto ambiental.
Reducción y correcta segregación de residuos, con especial atención a plásticos y productos peligrosos.
Simultáneamente, se ha impulsado la comunicación efectiva de los objetivos del proyecto. Y la formación en sostenibilidad para profesionales de UCI a través del programa Ecolíderes, que busca formar líderes que promuevan la incorporación de criterios ambientales en la práctica clínica y la comunicación efectiva de los objetivos del proyecto.
Además, la participación en una investigación multicéntrica nacional sobre el impacto de la fluidoterapia intravenosa refuerza el compromiso del servicio con la innovación y la sostenibilidad sanitaria
Este proyecto supone un cambio de paradigma en la gestión de la UCI , incorporando la sostenibilidad como eje central del rediseño de los procesos asistenciales. Propone estrategias innovadoras, viables económicamente y fácilmente aplicables, sin requerir recursos humanos adicionales ni inversiones en equipamiento específico.
Su metodología es clara y replicable: define un modelo operativo sencillo, con indicadores que facilitan el seguimiento y la evaluación de resultados. El compromiso de los profesionales, el respaldo de la Dirección, la adecuada comunicación del proyecto y de sus primeros resultados han sido determinante en su éxito.
Las acciones médicas sostenibles implementadas contribuyen a reducir la huella ambiental, mitigar el cambio climático y mejorar la salud de la población, generando además un impacto positivo en la satisfacción del paciente.
Por su diseño, el proyecto es fácilmente replicable en otras UCI y extensible a diferentes servicios sanitarios. Además de disminuir el impacto ambiental, ofrece un marco para medir el comportamiento ambiental y la Huella de Carbono, fijar objetivos de reducción y aplicar estrategias alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París.
La experiencia y metodología desarrolladas en esta UCI sostenible son escalables al resto de áreas sanitarias, tanto públicas como privadas, dentro y fuera de la Comunidad Autónoma.
La medida del impacto toma como línea base el año 2023, recogida de datos en 2025 y análisis de resultados en 2026. Para ello, se ha diseña un plan de seguimiento y evaluación que incluye:
Dotación de recursos técnicos, equipamiento, software y formación
Establecimiento de indicadores (KPI)
Sistema de retroalimentación, revisiones periódicas y ajustes
Indicadores de impacto:
Reducción de consumo energético en la UCI mediante procesos más eficientes y equipamiento en modo standby. (KPI: nº de equipos en standby y consumo estimado)
Disminución de uso de material fungible. (KPI: unidades consumidas/mes)
Sustitución de productos peligrosos por otros sostenibles. (KPI: kg/l/unidades de productos/mes)
Mejora en gestión de residuos, con mayor segregación y reducción de residuos peligrosos. (KPI: kg residuos totales/mes y % residuos peligrosos)
Reducción de Huella de Carbono. (KPI: tCO₂eq/año)
Disminución de pruebas clínicas innecesarias, sin afectar la calidad asistencial. (KPI: % de reducción nº de pruebas realizadas)
Datos preliminares en archivo adjunto
Se mide el grado de sensibilización y cambio de comportamiento de los profesionales mediante su participación en acciones formativas y
El progreso médico y tecnológico en UCI mejora la atención a pacientes críticos, pero conlleva un alto impacto ambiental: los hospitales son responsables del 4,5% de las emisiones globales, y las UCI generan tres veces más GEI por cama y día que otras áreas hospitalarias.
Las UCI, son clave en la transición hacia un modelo asistencial más sostenible, siendo el punto de partida de este proyecto La UCI del CHUAC, con 24 boxes y una media anual de 1.800 pacientes con 6.02 días de estancia media, actúa como escenario piloto para desarrollar e implantar estrategias de mitigación sin comprometer la calidad asistencial.
Este proyecto tiene carácter transversal y colaborativo, implica a todos los profesionales de la UCI y a servicios de apoyo como farmacia hospitalaria, mantenimiento, ingeniería, gestión ambiental y comunicación. Está liderado por las responsables médica y de enfermería de la unidad, y del área de Gestión Ambiental
El público destinatario incluye a otros servicios hospitalarios, al ofrecer un modelo replicable y adaptable, así como a la ciudadanía, al contribuir a un sistema de salud más sostenible y resiliente frente al cambio climático.
El proyecto, se enmarca en los compromisos del SERGAS con la sostenibilidad: adhesión a la campaña RacetoZero y su Estrategia de Economía Circular, alineada con la de la Xunta de Galicia. El CHUAC declara su huella de carbono desde 2021 y obtuvo en 2024 la certificación GHGProtocol.
La iniciativa integra la sostenibilidad ambiental como un componente esencial de práctica asistencial. La evidencia científica demuestra que la crisis climática es también una crisis de salud: el calentamiento global, la contaminación y la pérdida de biodiversidad aumentan la carga de enfermedades respiratorias, cardiovasculares, infecciosas y mentales.
Este proyecto reconoce la estrecha relación entre salud y medio ambiente, y actúa para reducir el impacto ambiental del sistema sanitario, uno de los sectores con mayor huella ecológica. Las UCI, por su alta complejidad tecnológica, generan hasta tres veces más emisiones por cama que otras áreas hospitalarias.
Reducir la huella ambiental de la atención sanitaria ayuda a mitigar estos riesgos Desde esta perspectiva, la iniciativa promueve un enfoque preventivo en salud pública, con medidas que reducen emisiones de gases de efecto invernadero, residuos peligrosos y exposición a productos contaminantes. A su vez, mejora la eficiencia operativa del hospital mediante prácticas sostenibles con impacto positivo a corto y largo plazo.
Inspirado en el principio hipocrático de “no hacer daño”, el proyecto transforma el modelo asistencial para proteger no solo la salud individual, sino también la colectiva y la del planeta. Proporciona herramientas concretas, medibles y replicables, integrando la sostenibilidad en la toma de decisiones clínicas, de gestión y de política pública.