El Hospital Sant Joan de Déu de Manresa, perteneciente a la Fundació Althaia, ha puesto en marcha un proyecto pionero de reutilización del agua de rechazo generada en los procesos de ósmosis de hemodiálisis para alimentar las cisternas de los inodoros del centro. Este sistema innovador aprovecha un recurso que hasta ahora se desaprovechaba, transformando un residuo en una fuente de ahorro.
La infraestructura instalada consta de un equipo de doble ósmosis inversa en serie, sistema de recogida de agua de desecho y canalización hasta depósito, depósitos de almacenamiento, sistemas de bombeo, sistema de tratamiento del agua, etc.
Desde su implantación se han recuperado aproximadamente 9,5 millones de litros de agua, el equivalente al volumen de prácticamente 4 piscinas olímpicas, contribuyendo de manera directa a la reducción del consumo de agua potable y de la huella hídrica del hospital.
Además, se han implementado medidas complementarias: instalación de cisternas de doble descarga (3 y 6 L), contadores parciales para hacer seguimiento y control de consumos, y revisiones periódicas de inodoros para evitar fugas, con mantenimiento correctivo immediato en caso de detección de averías.
Este proyecto forma parte del plan estratégico Talaia y del programa Althaia Sostenible, ambos orientados a garantizar una actividad asistencial de calidad en un marco de sostenibilidad y responsabilidad ambiental.
Los objetivos específicos son:
El proyecto tiene un alcance transversal: implica al propio Servicio de Hemodiálisis, Dirección Médica, Dirección de Infermeria, Departamento de Infraestructuras y Sostenibilidad Medioambiental, Prevención de Riesgos Laborales, Comisión de Infecciones, Dirección Económico-financiera y servicios generales.
Gracias a esta colaboración, se ha logrado implementar una solución sostenible que beneficia al hospital en su conjunto, a los pacientes y a la comunidad.
El sistema es altamente replicable en hospitales, centros de diálisis, laboratorios e industrias que utilicen ósmosis inversa. Su instalación requiere depósitos de acumulación, bombeo y una adaptación mínima de infraestructuras, pero la inversión inicial se compensa rápidamente gracias al ahorro en la factura del agua y al beneficio ambiental.
Se trata de un modelo escalable y flexible, aplicable tanto a hospitales de gran tamaño como a centros medianos o pequeños. Además, puede integrarse con otras estrategias de ahorro hídrico como cisternas de doble descarga, monitorización de fugas o aprovechamiento de aguas pluviales.
Teniendo en cuenta que el Servicio de Hemodiálisis dispone de un consumo diario de 12.500 litros, de los cuales un 34% eran anteriormente desechados, se han obtenido los siguientes indicadores:
La propuesta impacta en múltiples niveles dentro del hospital:
El impacto se extiende también a la comunidad local, reduciendo la presión sobre el suministro de agua potable en una zona con sequías recurrentes. Además, el hospital actúa como referente inspirador, mostrando que la innovación técnica en sostenibilidad es posible en el sector sanitario y puede ser replicada en otros centros.
La salud y el agua están íntimamente vinculadas. La gestión sostenible de este recurso esencial forma parte de los determinantes ambientales de la salud. Este proyecto contribuye a preservar un bien cada vez más escaso, mitigando los efectos de la sequía y del cambio climático, que repercuten directamente en la salud de la población.
Reducir el consumo de agua potable disminuye también las emisiones indirectas de CO₂ asociadas al ciclo del agua, aportando un beneficio adicional frente a riesgos como enfermedades respiratorias, olas de calor y contaminación ambiental.
El proyecto también tiene un fuerte componente educativo y ejemplarizante: profesionales, pacientes y ciudadanía perciben que el hospital no solo cuida de los enfermos, sino que también protege al planeta como determinante de salud. Esta visión integral refuerza el vínculo entre sanidad y sostenibilidad, promoviendo hábitos más responsables y saludables tanto dentro como fuera del centro.