El objetivo principal de esta iniciativa es garantizar que los residuos generados en la farmacia de nuestro hospital sean correctamente segregados en la unidad de origen. De este modo, la empresa homologada para su gestión puede retirarlos y tratarlos adecuadamente, minimizando su impacto medioambiental.
El ámbito de actuación se centra en el Servicio de Farmacia, uno de los puntos más estratégicos del centro hospitalario en lo referente a la segregación de residuos citotóxicos y peligrosos.
Actividades realizadas
El modelo es aplicable a otros servicios de farmacia hospitalaria donde se preparen citostáticos u otros medicamentos peligrosos, se realice eliminación selectiva de residuos y se dispense medicación a pacientes externos. Siempre que exista un compromiso institucional y del personal con la minimización del impacto ambiental, la implantación del modelo de gestión es perfectamente viable.
Gracias a la correcta segregación en origen, estos residuos fueron tratados por empresas autorizadas, evitando su disposición como residuos urbanos y, con ello, la contaminación del suelo y los acuíferos.
Para estimar la huella de carbono evitada por esta gestión, se ha considerado el factor medio de emisión derivado del tratamiento inadecuado de residuos hospitalarios. Según el MITECO y la Agencia Europea de Medio Ambiente, el vertido o la incineración sin separación adecuada generan entre 0,7 y 1,2 kg de CO₂ equivalente por kilogramo de residuo.
Aplicando un valor conservador de 0,9 kg CO₂e/kg, el impacto evitado es: - Residuos citotóxicos y peligrosos: 17.022 kg → 15.319,8 kg CO₂e evitados - Otros medicamentos: 2.901 kg → 2.610,9 kg CO₂e evitados
En total, la iniciativa ha permitido evitar la emisión de aproximadamente 18 toneladas de CO₂ lo que equivale a:
La iniciativa se dirige principalmente al Servicio de Farmacia Hospitalaria y a los pacientes que, por su patología, reciben medicación de dispensación hospitalaria cuyos residuos pueden ser altamente contaminantes. Es fundamental que tanto los profesionales de farmacia como los pacientes conozcan y apliquen el procedimiento adecuado para la segregación y eliminación de estos residuos.
La correcta segregación y gestión de los residuos farmacéuticos contribuye directamente a la protección del medio ambiente y, por tanto, a la mejora de la salud pública.
Si todas las farmacias y hospitales adoptaran procedimientos similares, los niveles de contaminación del suelo y del agua se reducirían de manera significativa. Además, la educación y concienciación de la ciudadanía sobre la correcta disposición de medicamentos y envases es esencial para evitar su vertido en basuras urbanas o desagües, con el consiguiente riesgo para los ecosistemas y la salud humana.
Cada residuo correctamente segregado es una oportunidad para reducir la huella ecológica y avanzar hacia un modelo sanitario más sostenible y comprometido con las generaciones futuras.