Publicado por Equipo #PorElClima el Miércoles, 21 Octubre 2026

La guía "Alimentación y salud: comer para cuidarnos" reúne recomendaciones basadas en la evidencia científica para prevenir enfermedades y reducir el impacto ambiental de nuestra alimentación. El documento destaca que adoptar una dieta con mayor protagonismo de los alimentos vegetales constituye una herramienta fundamental para proteger tanto la salud de las personas como la del planeta.

La alimentación es uno de los principales puntos de conexión entre la salud humana y la sostenibilidad ambiental. Lo que comemos influye directamente en el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, pero también tiene consecuencias sobre el cambio climático, la biodiversidad y el uso de los recursos naturales.

Con este enfoque nace la guía "Alimentación y salud: comer para cuidarnos", elaborada por David Sampériz Sinovas, médico y vocal del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS) de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (CAMFiC), a título individual. La iniciativa también cuenta con el aval y apoyo de la Associació d'Infermeria Familiar i Comunitària de Catalunya (AIFICC). Se trata de una herramienta práctica, dirigida tanto a profesionales sanitarios como a la ciudadanía, que recoge recomendaciones científicas para avanzar hacia una alimentación más saludable y sostenible.

El documento se fundamenta en las conclusiones de la Comisión EAT-Lancet 2.0 (2025), que actualiza el concepto de dieta de salud planetaria, y en las recomendaciones de las principales sociedades médicas internacionales. De hecho, la guía clínica del American College of Cardiology (ACC, 2025) identifica un consenso entre sociedades de referencia, como la American Heart Association (AHA), la American Diabetes Association (ADA) y el American College of Physicians (ACP), a favor de patrones alimentarios que priorizan los alimentos de origen vegetal (plant-forward).

Este modelo comparte los principios fundamentales de la dieta mediterránea. Así lo confirma la revisión científica Three decades of the Mediterranean diet pyramid: A narrative review of its history, evolution, and advances (2025), que concluye que la dieta mediterránea se alinea con la dieta de salud planetaria y constituye uno de sus ejemplos mejor estudiados.

La alimentación, un factor clave para la salud y el clima

Los sistemas alimentarios son responsables de aproximadamente el 30 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y ejercen una importante presión sobre la biodiversidad, los recursos hídricos y el uso del suelo.

No todos los alimentos generan el mismo impacto. La producción de alimentos de origen animal, especialmente la carne de rumiantes, presenta una huella ambiental considerablemente superior a la de la mayoría de los alimentos vegetales. Por ello, reducir el consumo de carne roja y procesada y aumentar la presencia de legumbres, frutas, verduras y cereales integrales puede contribuir significativamente a disminuir las emisiones asociadas a nuestra alimentación.

Además, el tipo de alimentos que consumimos tiene generalmente un impacto climático mucho mayor que la distancia que recorren hasta llegar a nuestro plato. Según los datos recogidos por el autor, el transporte representa aproximadamente entre el 6 % y el 11 % de las emisiones del sistema alimentario, lo que pone de manifiesto la importancia de priorizar cambios en el patrón alimentario.

Los beneficios también son importantes para la salud. Según la evidencia observacional recogida en la guía, una elevada adherencia a estos patrones alimentarios se asocia con una reducción del 23-28 % de la mortalidad por todas las causas y del 22 % del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, además de beneficios cardiovasculares y en la prevención de determinados tipos de cáncer. Estos resultados se complementan con la evidencia de ensayos clínicos sobre los beneficios de la dieta mediterránea.

En España, un estudio publicado en 2026 en Journal of Cleaner Production, con participación de la investigadora Ujué Fresán, estima que los patrones alimentarios actuales de la población adulta se asocian con más de 1,2 millones de años de vida saludable perdidos anualmente, considerando conjuntamente sus efectos directos sobre la salud y los derivados de su impacto ambiental.

Estos datos refuerzan la necesidad de considerar la alimentación no solo como una cuestión de hábitos individuales, sino también como una herramienta de prevención y salud pública.

¿Cómo avanzar hacia una alimentación más saludable y sostenible?

La guía plantea recomendaciones sencillas y flexibles, adaptables a diferentes necesidades y contextos, entre las que destacan:

  • Aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres, incorporándolas de forma habitual en las comidas.
  • Priorizar cereales integrales y frutos secos, por su aportación de fibra, nutrientes y grasas saludables.
  • Reducir el consumo de carne roja y procesada, favoreciendo fuentes de proteína vegetal.
  • Utilizar aceite de oliva como grasa principal y elegir el agua como bebida habitual.
  • Limitar los productos con un elevado contenido en azúcares añadidos, sal y grasas poco saludables.
  • Evitar el desperdicio alimentario y priorizar, cuando sea posible, productos de temporada y proximidad.

Estas recomendaciones no buscan imponer una dieta restrictiva, sino facilitar cambios progresivos y sostenibles en el tiempo. La clave está en el conjunto del patrón alimentario y no en alimentos aislados.

El papel de los profesionales sanitarios en la promoción de dietas sostenibles

La guía también pone de relieve el papel de los profesionales sanitarios, especialmente en atención primaria, como agentes fundamentales para promover hábitos alimentarios saludables.

Incorporar recomendaciones sobre alimentación saludable y sostenible en la práctica clínica permite actuar simultáneamente sobre la prevención de enfermedades crónicas y la reducción del impacto ambiental, generando beneficios tanto individuales como colectivos.

En este sentido, la alimentación constituye un ámbito de actuación especialmente relevante para avanzar hacia un modelo sanitario que integre la salud humana y la salud del planeta, en línea con el enfoque One Health.

Desde Sanidad #PorElClima mantenemos nuestro compromiso con la promoción de prácticas sanitarias que protejan la salud de las personas y reduzcan el impacto ambiental, impulsando la alimentación saludable y sostenible como herramienta de prevención y acción climática.

Consulta la guía en PDF: "Alimentación y salud: comer para cuidarnos"