La huella climática del sector de la salud equivale al 4,4 % de las emisiones globales netas, y a las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de 514 centrales eléctricas de carbón. Si el sector de la salud fuese un país, sería el quinto emisor más grande del planeta. En España, la huella de carbono del sector de la salud representa el 4,5%.

Ante estos datos tan apabullantes, el sector de la salud tiene un papel importante en el desempeño de mejorar su huella climática. Es por ello que el personal y las instituciones sanitarias deben hacer un ejercicio de responsabilidad y ser los primeros en abogar y contribuir a mejorar el cambio climático y así proteger la salud de los pacientes y de la población.

Más concretamente, el sector de la salud contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero en un 71% a través del consumo de la cadena de suministro, de la producción, el transporte y la disposición de servicios, como por ejemplo, los dispositivos médicos, los productos farmacéuticos o los alimentos. Un 17% corresponden a las emisiones directas de los hospitales, y otro 12% de las emisiones indirectas provenientes de la calefacción, electricidad o refrigeración. En relación con los fármacos hay 2 tipos que generan una huella de carbono importante: los gases utilizados para anestesia, y los inhaladores que usan como propelente los hidrofluorocarbonos (HFC).

En el caso de los inhaladores, el principal impacto sobre la huella de carbono es el propelente de los inhaladores de dosis medida presurizados (pMDI, por sus siglas en inglés pressurized Metered Dose Inhaler), cuyo efecto invernadero es mucho mayor que en los inhaladores de polvo seco (DPI, por sus siglas en inglés Dry Powder Inhaler) y niebla fina (SMI, por sus siglas en inglés Soft Mist Inhaler). Se calcula que el cambio de un sistema pMDI a un DPI o SMI, manteniendo el mismo principio activo, supone una reducción de la huella de carbono de un 95-98% por inhalador.

Según el Diario ConSalud, "en España se consumieron 30.773.246 inhaladores en el año 2020. De todos ellos, un total de 14.924.119 son en formato de aerosol presurizado, 13.754.254 en polvo seco y 2.094.873 de niebla fina. La preocupación de los expertos reside en el primer grupo, los HFC.

Estos productos tienen un impacto semejante a 13.000 vuelos Madrid-Londres. De igual modo, un inhalador del tipo MDI tiene un impacto equivalente a un coche medio europeo recorriendo 290 kilómetros.

A igualdad de condiciones y priorizando el mejor tratamiento para el paciente, los especialistas en Neumología apuesta por los inhaladores de polvo seco como la alternativa óptima para proteger el medioambiente. De hecho, existen estudios que dicen que, si se cambiara cada semana un inhalador pMDI por un DPI, en 10 años el ahorro de toneladas de CO2 sería de casi cuatro millones".

Si se considera que los inhaladores pMID tienen una similar eficacia, seguridad y coste que los DPI y SMI, se debería priorizar el uso de estos dos últimos. No obstante, hay que tener en cuenta la preferencia de los pacientes, la capacidad de su manejo y el hecho de que muchos tienen un insuficiente flujo inspiratorio para obtener la medicación del DPI o SMI. 

Distintas sociedades científicas internacionales, como la British Thoracic Society (BTS) y el National Institute for Health and Care Excellence (NICE), o nacionales, como la Sociedad Española de Neumología Cirugía Torácica (SEPAR) y la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (Neumomadrid) se han posicionado sobre el uso eficiente de los inhaladores en el tratamiento de enfermedades respiratorias, recomendando el uso de inhaladores que permitan el control de la enfermedad y que disminuyan la huella de carbono, siempre y cuando se prioricen las necesidades de los pacientes. Los expertos también aconsejan potenciar los autocuidados en el paciente que permitan un mayor conocimiento del uso de los inhaladores y del control de su enfermedad, lo cual reduciría la necesidad de medicación de rescate que se utiliza principalmente en dispositivos pMDI. Y por último, sugieren promover y enseñar a los pacientes el uso eficiente y el reciclado de los dispositivos de inhalación.

Fuentes y más información:

Observatorio de salud y medio ambiente (Octubre 2021). Cambio climático y salud. La lucha contra el cambio climático, el mayor reto para la salud mundial del siglo XXI. LA COMUNIDAD SANITARIA FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO. Medio ambiente y acciones médicas. Un ejemplo: El papel de los inhaladores, (Felipe Villar Álvarez) p. 133-135

Cabrera López C, Urrutia Landa I, Jiménez-Ruiz CA. Año SEPAR por la calidad del aire. Papel de la SEPAR en favor del control del cambio climático. Arch Bronconeumol, 2021; 57(5): 313-314.

Salud sin Daño y Arup (2019). Huella climática del sector de la salud. Cómo contribuye el sector de la salud a la crisis climática global: oportunidades para la acción. Serie: Cuidado de la salud climáticamente inteligente ? Libro Verde Uno

Villar Álvarez F, Díez Piña JM, Pinedo Sierra C, Salgado Aranda S, de Miguel Díez J. Posicionamiento y recomendaciones sobre cambio climático y salud respiratoria 2021. Rev Patol Respir. 2020; 23(4): 141-146.

Redacción ConSalud. (2021, 3 junio). ¿Cuál es la situación de los inhaladores en España y su relación con la huella de carbono? Diario ConSalud. https://www.consalud.es/pacientes/cual-situacion-inhaladores-espana-relacion-huella-carbono_97603_102.html