Servicio Gallego de Salud

El Servicio Gallego de Salud, lleva más de una década en un proceso de transformación hacia un sistema sanitario sostenible y resiliente que dé respuesta a las necesidades futuras de la población gallega. La mayor empresa de Galicia, con una actividad continuada los 365 días del año, las 24 horas del día. Responsabilizándose de su gran impacto en el medio ambiente busca iniciativas innovadoras que promuevan la Sostenibilidad. Nuestra visión: una sanidad integral para Galicia, desde el concepto de ONE HEALTH, la Agenda 2030 y la economía circular para mejorar la salud de las personas en su hogar, en su trabajo y en la comunidad y mejorar la salud de nuestro planeta. Nuestro proyecto: "El sector sanitario como eje vertebrador e impulsor de la transformación cultural basada en la sostenibilidad, la inclusión y la belleza, con los profesionales sanitarios como prescriptores del cambio". Partner oficial de la New European Bauhaus, el único Servicio de Salud de Europa en esta iniciativa, que pone la salud en todas las políticas. Comprometidos con la RACE TO ZERO de Naciones Unidas para lograr cero emisiones netas de carbono en 2040.
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edif. adm. San Lázaro, s/n Santiago de Compostela 15704
Servicio Gallego de Salud se compromete a reducir con sus acciones la contaminación causante del cambio climático en el Planeta y a formar parte de la Comunidad #PorElClima, iniciativa pionera de personas, empresas, organizaciones y administraciones públicas que se unen con un objetivo común: ser protagonistas de la acción contra el Cambio Climático de acuerdo con las directrices marcadas con el Acuerdo de París.

Servicio Gallego de Salud realiza las siguientes acciones #PorElClima:

Instalar sistemas de segregación y reutilización de aguas

La reutilización de las aguas residuales genera un menor consumo, la reducción de las emisiones de CO2 y, además, la reducción de los costes asociados. También reducirá el impacto ambiental por los vertidos de las aguas residuales.

Instalar sistemas eficientes de riego

Un sistema de riego optimizado puede generar hasta una reducción del consumo de agua de un 50%. La elección del sistema de riego es importante para conseguir los objetivos de la jardinería de bajo consumo de agua. Los tres sistemas de riego más empleados son:

  • El riego por aspersión: El agua se distribuye como una lluvia de pequeñas gotas y es aconsejable en zonas de césped o similares. Dependiendo de la superficie del terreno a regar se pueden utilizar aspersores (giratorios y de mayor alcance) o difusores (fijos).
  • El riego por goteo: Consiste en un tubo de plástico que tiene una pieza interior con orificios aproximadamente cada 40 cm, por los que va saliendo el agua gota a gota. No tiene pérdidas por evaporación y disminuye la proliferación de malas hierbas. Exige muy poca presión y es fácil de montar.
  • El riego por exudación: Se parece a la técnica del goteo, pero en este caso la manguera está provista de infinidad de poros. Cuando la manguera está llena de agua, comienza a sudar el líquido de su interior. Es la técnica que permite mayores ahorros de agua.
Optimizar el diseño del jardín

Diseñando un jardín para utilizar el agua de manera racional se puede reducir el consumo de agua en un 75%. La xerojardinería o jardinería de bajo consumo de agua combina diversos principios de diseño y tecnologías que permiten reducir los requerimientos de agua, aplicar los riegos con mayor efectividad o reducir las pérdidas debidas a la evaporación. Se pueden aplicar medidas en el suelo y la selección de especies, limitar las superficies de césped, emplear recubrimientos, regar de forma eficiente y crear zonas de sombra y atenuar el viento.

Usar sistemas de doble descarga o interrupción en inodoros

Utilizando los sistemas de doble descarga en los inodoros se puede ahorrar hasta un 60% de agua.

Utilizar dispositivos ahorradores de agua

Mediante la instalación de tecnologías eficientes en los puntos de consumo de agua de los edificios se puede reducir el consumo en un 50%.

Implementar medidas de reducción del consumo de agua en los procesos productivos

En Europa se utilzan aproximadamente 284.000 millones de m3 de agua, de los cuales, un 40% son consumidos por las actividades industriales (incluidos los usos agrarios). Es fundamental incluir medidas de reducción del consumo y las emisiones de CO2 generadas por la captación, producción, distribución y depuración del agua.

Establecer sistemas de ecodiseño para minimizar el uso de recursos y optimizar el reciclaje

La implementación del ecodiseño a los productos y los servicios va a permitir reducir desde su concepción el consumo de recursos y, por tanto, las emisiones asociadas a los mismos. También permiten reducir las emisiones de los productos en su fase de uso.

Establecer sistemas de recogida selectiva de la materia orgánica

La recogida selectiva en origen es considerablemente menos costosa en términos energéticos que en destino y además los productos a valorar serán de mayor calidad al no estar contaminados por otros residuos.

 

Minimizar el uso de materias primas y productos

La reducción de materiales en la producción es una estrategia atractiva para reducir los costes pero también para reducir las emisiones de CO2 asociadas a la extracción, producción y logística de las materias primas o los productos que no se utilizan.

Reutilizar residuos de los procesos productivos

La reutilización de los residuos de proceso como nuevas materias primas permitirá transformar el coste de su gestión en beneficios para el sistema.

 

Separar y reciclar bombillas y fluorescentes

Una lámpara reciclada permite ahorrar energía gracias a la recuperación de los materiales y reduce las emisiones de CO2 equivalentes a un viaje en coche de 41 km.

Separar y reciclar el vidrio

Por cada botella de vidrio que se recicla se ahorra la energía necesaria para tener un televisor encendido durante 3 horas.

Separar y reciclar electrodomésticos y equipos electrónicos

 

El mundo tecnológico en el que vivimos genera rápida evolución de la tecnología lo que tiene como consecuencia una enorme generación de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) por la renovación de los mismos.

Se estima que la generación de este tipo de residuos aumentan a un ritmo tres veces superior al del resto de residuos urbanos, alcanzando la cifra de producción de 49 millones de toneladas en 2013 (datos estimados por la iniciativa de NNUU Solving the E-waste Problem- StEP). Actualmente, se calcula que en España se generan más de un millón de toneladas de residuos electrónicos, de las cuales en torno a 750.000 podrían reciclarse.

Los RAEE son los residuos de los aparatos eléctricos y electrónicos, tanto de origen doméstico como profesional, que por sus especiales características requiere de procesos de descontaminación y tratamiento específicos para evitar la posible contaminación que pueden generar. La clasificación engloba los aparatos que son desechados de las siguientes categorías:

  • Grandes electrodomésticos: frigoríficos, lavadoras, radiadores, etc.
  • Pequeños electrodomésticos: aspiradoras, cafeteras, secadores, etc.
  • Equipos de informática y telecomunicaciones: ordenadores, pantallas, teléfonos, etc.
  • Aparatos electrónicos de consumo: radios, televisores, instrumentos musicales, etc.
  • Herramientas eléctricas o electrónicas: taladros, máquinas de coser, etc.
  • Juguetes y equipos deportivos o de tiempo libre: consolas, juguetes teledirigidos, cronómetros deportivos, etc.
  • Aparatos médicos.
  • Instrumentos de vigilancia o control: detectores de humo, termostatos, alarmas, etc.
  • Máquinas expendedoras.

La mejor opción es, siempre que sea posible, la reparación o reutilización de los aparatos, evitando así que se conviertan en residuos. A la hora de comprar estos productos es importante elegir los que vayan a tener una duración más larga, y que puedan ser reparados en caso de avería o rotura. Haz un buen mantenimiento de las cosas y antes de desecharlos preguntar a un profesional por su posible arreglo.

Los aparatos eléctricos y electrónicos, cuando finalizan su ciclo de vida útil, deben depositarse en un punto de recogida selectiva para recogerlos de forma separada de otros residuos, garantizando que se almacenan de forma adecuada. Todos los aparatos están identificados con el símbolo de un contenedor tachado para informar a los consumidores de que no se pueden depositar en la basura.

Para la recogida selectiva de los RAEE se pueden utilizar los dos puntos básicos de recogida y almacenamiento:

  • Puntos Limpios y otros puntos municipales, donde los usuarios particulares pueden entregar los residuos de origen doméstico.
  • En los comercios de venta de aparatos al adquirir un nuevo dispositivo. Los comercios deben aceptar asimismo los pequeños aparatos electrodomésticos de menos de 20 cm. que les entreguen los usuarios, independientemente de si adquieren o no uno nuevo.

 

Separar y reciclar envases

 

Separar los residuos de envases para poder proceder a su posterior reciclado significa reducir el trabajo de extracción, transporte y elaboración de nuevas materias primas, lo que conlleva una disminución importante del uso de la energía necesaria para llevar a cabo estos procesos. Reciclando disminuimos la presión sobre los recursos naturales, disminuimos las emisiones de CO2 y ayudamos a proteger el clima.

En 2014, España recicló el 73,7% de los residuos de envase doméstico lo que ha permitido ahorrar 1,2 millones de toneladas de CO2, que equivale a retirar el 25% de los coches censados en la ciudad de Madrid, reducir 3 millones de MWh, equivalente al consumo del 31% de los smartphones que hay en España y también reducir 24,5 millones de m3 de agua que equivale al consumo anual de 438.000 habitantes.

Según ECOEMBES, con ocho cajas de cereales se puede producir un libro, con 80 latas una llanta de coche, con seis bricks una caja de zapatos, y con 40 botellas de plástico PET (las usadas como envase de agua mineral) se puede hacer un forro polar. Cuando utilices los envases, sepáralos y recíclalos utilizando el contenedor amarillo para envases o los sistemas de recogida selectiva adecuados.

¿Cómo reciclar envases? Realiza la separación en origen y deposita en el contenedor amarillo

  • Botellas y envases de plástico: productos de higiene y limpieza, tarrinas, bandejas, envoltorios y bolsas.
  • Envases metálicos: latas, bandejas de aluminio, aerosoles, botes de desodorante tapas y tapones metálicos.
  • Briks de leche, zumos, sopas, etc.
Separar y reciclar los residuos

Por cada tonelada reciclada de envases ligeros se evita la emisión de dos toneladas de CO2 o por cada kilo de papel y cartón reciclado se evita la emisión de casi un kilo de CO2. Por ejemplo, fabricar una lata con materiales reciclados ahorra un 95% de energía frente a crear una lata con materias primas nuevas.

 

Separar y reciclar papel y cartón

El papel que se recoge en España equivale al volumen de 44 estadios de fútbol y supone el 71% del que utilizamos.

Colocar sistemas de aislamiento y mejorar la envolvente de la estructura de los edificios

Las medidas de aislamiento térmico como la instalación de ventanas y acristalamiento o la configuración de fachadas con cámara de aire pueden reducir hasta un 30% el consumo energético generado por las necesidades de climatización.

Contratar electricidad procedente de fuentes renovables

Es posible contratar comercializadoras que solo compran energía en el mercado eléctrico que haya sido generada en centrales de producción con fuentes de energía renovable. La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) otorga el certificado de origen renovable a estas centrales.

Establecer un protocolo de iluminación, según horas de sol y uso

La media de horas de luz diurna en verano es España es de 13 y 15 horas. Al establecer un protocolo de apagado automático de la iluminación al finalizar el horario laboral se puede evitar el consumo de energía y las emisiones de CO2

Instalar interruptores para zonificar la iluminación

Colocando cada 15 m2 interruptores que permitan la iluminación de manera zonificada, en vez de en toda la superficie de la oficina, podemos reducir el consumo eléctrico y disminuir las emisiones de CO2 al ajustar las necesidades de luz al espacio utilizado.

Instalar sistemas de generación de energía renovable para la producción de electricidad

El potencial de las energías renovables en España es amplísimo y muy superior a la demanda energética nacional y a los recursos energéticos de origen fósil existentes. Además, las energías renovables producen energía con cero emisiones de CO2 y no se agotan cuando las consumimos, ya que se renuevan de forma natural.

Mejorar la eficiencia energética de los procesos por encima del 10%

Entre un 25% y un 50% de los costes de las instalaciones industriales se deben al consumo de energía de los procesos industriales. La puesta en marcha de estrategias de eficiencia energética implementando planes de auditorías, el cambio de tecnologías, la automatización de las operaciones y los cambios en el comportamiento de los usuarios y los trabajadores permiten reducir el consumo y los costes así como generar políticas de reducción de emisiones o bajas en carbono.

Realizar un mantenimiento adecuado de los sistemas que consumen energía

El mantenimiento de los sistemas que consumen energía garantiza el correcto funcionamiento de las luminarias, los aparatos eléctricos, los sistemas de aislamiento, los sistemas de climatización, etc., evitando el consumo energético por fugas o por mala operatividad.

Usar electrodomésticos y equipos electrónicos de la clase energética más alta

Los equipos con etiquetado energético de la clase más alta son los más eficientes y pueden generar importantes ahorros en la factura eléctrica y menores emisiones de CO2. El menor consumo de energía a largo de la vida útil del electrodoméstico compensará el coste inicial, en algunos casos, superior.

Usar sistemas de detección de presencia en zonas de paso

Colocando cada 15 m2  interruptores que permitan la iluminación de manera zonificada, en vez de en toda la superficie de la oficina, podemos reducir el consumo eléctrico y disminuir las emisiones de CO2 al ajustar las necesidades de luz al espacio utilizado.

Utilizar iluminación LED

Con bombillas LED ahorras hasta un 80% de la energía consumida en comparación con las bombillas tradicionales. Además, mejoras en calidad de luz.

Utilizar sensores de luz en zonas con luz natural

En el mercado se pueden encontrar sensores de luz que detectan automáticamente su intensidad y desconectan los sistemas de iluminación si hay suficiente luz natural permitiendo ahorros de energía de hasta un 70%.  La media de horas de luz diurna en verano en España es de entre 13 y 15 horas.

Apagar la iluminación de las instalaciones al final de la jornada laboral

Ten en cuenta las medidas del Real Decreto-ley 14/2022, de 1 de agosto de medidas de ahorro, eficiencia energética y de reducción de la dependencia energética del gas natural.

Las tiendas, supermercados, grandes almacenes, centros comerciales y similares, teatros, cines, auditorios, centros de congresos, salas de exposiciones y similares, establecimientos de espectáculos públicos y actividades recreativas, bares, restaurantes y cafeterías (apartado 2 de la I.T. 3.8.1 del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, RITE) tienen que apagar el alumbrado de escaparates  a partir de las 22:00h.

Puedes identificar otros gastos innecesarios de energía apagando los sistemas de ilumiación al final de la jornada laboral. Actúa para reducir el consumo innecesario de energía.

 

Mantener el aire acondicionado por encima de 27 ºC

Un grado menos en tu aire acondicionado aumenta el consumo eléctrico un 8%. Si mantienes tu aire acondicionado por encima de los 27 ºC, consiguirás ahorrar hasta en un 24% tu consumo energético.

La temperatura del aire en los recintos habitables acondicionados se estima entorno a los 27 °C, teniendo en cuenta las medidas de ahorro energético recogidas por el Real Decreto-ley 14/2022, de 1 de agosto de medidas de ahorro, eficiencia energética y de reducción de la dependencia energética del gas natural.

Las tiendas, supermercados, grandes almacenes, centros comerciales y similares, teatros, cines, auditorios, centros de congresos, salas de exposiciones y similares, establecimientos de espectáculos públicos y actividades recreativas, bares, restaurantes y cafeterías (apartado 2 de la I.T. 3.8.1 del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, RITE) deben ajustar el termostato del aire acondicionado a la misma. Este umbral de temperatura puede ajustarse, en su caso, para cumplir con lo previsto en el Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.

Ten en cuenta también la necesidad de contar con un sistema de cierre de puertas adecuado con el fin de impedir que éstas permanezcan abiertas permanentemente, con las consiguientes pérdidas de energía al exterior por parte de los sistemas de calefacción y refrigeración. 

Mantener la calefacción a 19 ºC

Por cada grado que se incrementa en la calefacción el consumo de energía puede aumentar entre un 7% y un 11%.

La temperatura del aire en los recintos habitables calefactados se estima en 19 °C, teniendo en cuenta las medidas de ahorro energético recogidas por el Real Decreto-ley 14/2022, de 1 de agosto de medidas de ahorro, eficiencia energética y de reducción de la dependencia energética del gas natural.

Las tiendas, supermercados, grandes almacenes, centros comerciales y similares, teatros, cines, auditorios, centros de congresos, salas de exposiciones y similares, establecimientos de espectáculos públicos y actividades recreativas, bares, restaurantes y cafeterías (apartado 2 de la I.T. 3.8.1 del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, RITE) deben ajustar el termostato de la calefacción a la misma.

Ten en cuenta también la necesidad de contar con un sistema de cierre de puertas adecuado con el fin de impedir que éstas permanezcan abiertas permanentemente, con las consiguientes pérdidas de energía al exterior por parte de los sistemas de calefacción y refrigeración. 

Minimizar el uso del stand by y utilizar modo ahorro en equipos electrónicos

Si desconectas los aparatos, en lugar de dejarlos en stand by, ahorras hasta un 7% de tu consumo energético. Muchos aparatos eléctricos y electrónicos siguen consumiendo pequeñas cantidades de electricidad, incluso cuando están apagados o quedan en modo de reposo (stand by). La suma de los consumos a lo largo del año genera una cifra de mayor magnitud, que tiene impacto en la factura eléctrica y aumenta las emisiones de CO2. Pero, además, es un consumo eléctrico inútil.

Hay que tener en cuenta que, en el caso de los televisores y las pantallas de los ordenadores, las operaciones como la del encendido de la pantalla demandan mucha energía. Las pantallas con modo "ahorro de energía" utilizan entre un 25% y un 60% menos de energía.

Usar sistemas de generación de calor renovable: solar, biomasa, geotermia, etc.

La sustitución de los sistemas de generación de calor se puede realizar usando energías renovables que producen cero emisiones de CO2 y no se agotan cuando las consumimos, ya que se renuevan de forma natural. Se estima, por ejemplo, que en España la superficie de las instalaciones solares térmicas pasará de los 2 millones de m2 actuales a los más de 100 millones de m2 previstos en 2020.

Elegir vehículos de flota con motores eléctricos

Utilizar vehículos que funcionan con motores eléctricos mejora la eficiencia energética de los desplazamientos y, por lo tanto, permite reducir las emisiones de CO2. Además, genera otras ventajas estratégicas de índole tecnológica, económicas, de imagen corporativa e innovadoras.

Elegir vehículos de flota con motores híbridos

Utilizar vehículos híbridos que funcionen con dos motores, uno de combustión y otro eléctrico, reduce de forma considerable el consumo de combustible y, por lo tanto, las emisiones de CO2.

Impartir cursos de conducción eficiente para el personal laboral

La conducción eficiente permite generar un ahorro medio de carburante y una reducción de emisiones de CO2 del 15%.

Implantar sistemas de videoconferencia o reuniones online

La implantación de sistemas de comunicación permite reducir las emisiones de CO2 generadas por los desplazamientos y se consigue máxima eficiencia en la comunicación y un ahorro sustancial de costes y tiempo.

Optimizar los sistemas de logística

Con tecnologías GPS que incluyen aplicaciones informáticas se pueden calcular modelos matemáticos de optimización de rutas que tienen en cuenta una serie de restricciones intrínsecas al proceso logístico como la disponibilidad de la flota.

Optimizar rutas de transporte para el personal laboral

Optimizando las rutas de transporte se reducen los consumos de carburante y, por lo tanto, se reduce la generación de las emisiones de CO2 sin ninguna inversión inicial.

Promover el uso del transporte público en los viajes del personal laboral

El coche privado representa el 16% del total de las emisiones de CO2 generadas en España. Esta cifra se puede reducir significativamente con el uso de transporte público, que es mucho más eficiente que el vehículo privado.

Promover el uso del tren frente al avión en los desplazamientos que sea posible

Más del 12% de los desplazamientos internos que se realizan en España es como consecuencia de cuestiones laborales o de negocios. Teniendo en cuenta los trayectos habituales, la mayoría de los desplazamientos pueden realizarse en tren, reduciendo de manera considerable los consumos energéticos y las emisiones de CO2.

 

Calcular la huella de carbono de la organización

El cálculo de la huella de carbono es el primer paso para poder conocer las fuentes de emisiones de CO2 de ula organización. De esta manera, la huella de carbono permite identificar las medidas más eficientes a implementar para reducir las emisiones y consolidar la estrategia de acción frente al cambio climático.

Verificar la huella de carbono de la organización

Verificar la huella de carbono genera credibilidad al tener la garantía de un tercero independiente de que se ha calculado correctamente. Además, se genera un valor añadido para la marca en una sociedad cada vez más exigente en la acción frente al cambio climático.

Reducir la huella de carbono de la organización

Al reducir la huella de carbono de la organización se reduce el impacto en el clima de la actividad. También se reducen los costes asociados al consumo de materias primas, de energía o de productos y, además, se genera un valor añadido en una sociedad cada vez más exigente en la acción frente al cambio climático.

Compensar la huella de carbono de la organización

Se puede ser "neutro en carbono" compensando la huella de carbono que no se ha logrado reducir realizando una aportación voluntaria de una cantidad económica a proyectos que consiguen absorber o reducir una cantidad de CO2 equivalente.

Comunicar la huella de carbono a través de registros o bases de datos

La inscripción en registros o la comunicación de la huella de carbono en bases de datos contribuye a mejorar la transparencia en la gestión del cambio climático de la entidad. Existen diferentes herramientas como el Registro de la OECC o diferentes registros de CC.AA. que, en algunos casos, permiten obtener el reconocimiento oficial de la huella de carbono.

Consumir productos y materias primas procedentes de materiales reciclados

El consumo de productos realizados con materiales reciclados tiene un menor impacto en el medio ambiente durante todo su ciclo de vida. Estos productos cumplen la misma o mejor función que un producto no reciclado y alcanzan las mismas o mejores cuotas de calidad y de satisfacción para el usuario. Generan menos emisiones de CO2 porque la mayoría de productos y materias primas procedentes de materiales reciclados necesitan en su obtención menos energía que los procedentes del medio natural.

Optimizar el uso de papel

Con 170 kilos de consumo anual por habitante, España ocupa el puesto 24 en el ranking mundial, lejos de los más de 300 kilos de papel y cartón que consume al año una persona belga, una luxemburguesa o una estadounidense.

Optimizar el uso de productos desechables

Los productos desechables generalmente tienen una vida útil muy corta y suelen estar fabricados con materiales como el plástico o el poliestireno cuyos procesos de transformación son intensivos en el consumo de energía y, por tanto, en la generación de emisiones de CO2. En el caso de usos continuados la mejor opción es el uso de productos reutilizables por su menor impacto en el clima.

Reducir el desperdicio de alimentos

El desperdicio alimentario supone un gran impacto en el medio ambiente y una enorme pérdida de los recursos necesarios para su producción: agua, superficie agrícola y energía. 

Casi un tercio de los alimentos, aproximadamente 1.300 millones de toneladas, que se producen al año en el mundo para el consumo humano se pierden o desperdician, según advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO). 

En Europa se desperdicia entre 95 y 115 kilos de comida apta en buen estado España es el 6º país de la UE que desecha más alimentos, unas 7,7 millones de toneladas al año (21.000 toneladas diarias), según un informe del Parlamento europeo. Los españoles tiramos alrededor del 18% de la comida que compramos y desperdiciamos alimentos por valor de 11.000 millones de euros al año, lo que supone más de 32 kilos por persona. Además, un 45% de los productos desechados podrían haberse utilizado si se planificara, gestionara y almacenara mejor.

Principalmente, esto se debe a: la ineficiencia de las cadenas de suministro (infraestructuras y logística); la carencia de tecnología; la falta de destreza, conocimiento y capacidades de gestión de los agentes que intervienen en la cadena; y, las restricciones operativas que pueden derivarse de la normativa legal. 

El desperdicio alimentario es el tercer productor mundial de CO2 tras EEUU y China.

Reducir y optimizar el empaquetado de los productos

La optimización del empaquetado de los productos, además de dar respuesta a las demandas de los consumidores que cada vez más buscan productos sostenibles permite, a través del ecodiseño, reducir costes de almacenaje, de transporte y de uso de energía y de materias primas. Y esto genera una reducción de emisiones de CO2.

Solicitar a los proveedores la huella de carbono de sus productos

El cálculo de la huella de carbono es el primer paso para conocer el impacto de la actividad y reducir las emisiones de CO2. Solicitar a los proveedores su inventario de emisiones permite elegir entre ellos para reducir tu propia huella y transmitir la importancia de hacer frente al cambio climático a tu cadena de valor.

Trabajar con proveedores locales

El impacto para el clima de la producción local es, como mínimo, 5 veces menor que la producción deslocalizada. Además de reducir la huella de carbono de los productos, favoreces la economía local (hipótesis basada en datos de alimentos. TCO2/año actualización alimentos kilométricos. Dato INE empresas alimentarias).

Incluir criterios como la huella de carbono en los sistemas de compra

Se puede extender la responsabilidad frente al cambio climático exigiendo a terceros en los procesos de contratación o compra determinados requerimientos vinculados a la reducción de emisiones de CO2.

Seleccionar criterios de construcción eficiente y bioclimáticos

El diseño de las infraestructuras puede generar una reducción considerable del consumo energético de la instalación y, por tanto, reducir las emisiones de CO2. Para ello es necesario implementar determinados elementos arquitectónicos para aprovechar el calor del sol y la ventilación natural, definir la mejor orientación o utilizar materiales de construcción adecuados.

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